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CENTENARIO DE SOROLLA (2023) ONZA PLATAID92937003

CENTENARIO DE SOROLLA (2023) ONZA PLATA

78,65 €  

65,00 €   * IVA no incl.

26  Disponible

 

Con motivo del centenario del fallecimiento de Joaquín Sorolla y Bastida, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre dedica una colección de monedas conmemorativas al pintor español de mayor proyección internacional de su tiempo y una de las figuras capitales de la historia del arte español en su conjunto.

En el anverso, se reproduce, en colores, la obra titulada “El baño del caballo”, realizada por Joaquín Sorolla en 1909.

En el reverso, se reproduce la obra titulada, “Saliendo del baño”, realizada por Joaquín Sorolla en 1915.

Ambas obras se conservan en el Museo Sorolla, de Madrid.

Información de la Moneda
Forma Cuadrada  
Serie Centenario De Sorolla  
Año Emisión 2023  
Color Sí  
Calidad Proof  
Valor Facial (Euro) 10
Medidas (mm) 36x36  
Pureza (‰) 999  
Metal Plata  
Peso (g) 31.41  
Tirada (unds.) 7.000  

CENTENARIO DE SOROLLA (2023) ONZA PLATA

Joaquín Sorolla (Valencia 1863-Cercedilla 1923) estudió dibujo en la "Escuela de Artesanos de Valencia" y compartió estudio con José Vilar y Torres, los hermanos Benlliure, e Ignacio Pinazo Camarlench.

Estudió la obra de Velázquez y otros autores en el Museo del Prado.

Viajó a Roma, donde, conoce el arte clásico y renacentista, así como los grandes museos, y en 1885 se desplaza a Paris para estudiar de cerca la pintura impresionista

En 1888, contrajo matrimonio con Clotilde García del Castillo, en Valencia, y en 1889 el pintor y su familia se instalaron en Madrid, donde, en apenas cinco años, Sorolla alcanzaría gran renombre como pintor.

En 1894 viajó de nuevo a París, donde desarrolló un estilo pictórico denominado «luminismo», que sería característico de su obra a partir de entonces. Comenzó a pintar al aire libre, dominando con maestría la luz y combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea. 
Valencia lo nombró hijo predilecto y meritorio, y le fue dado su nombre a una calle.

Tras muchos viajes por Europa, principalmente por Inglaterra y Francia, celebró una exposición en París con más de medio millar de obras, lo que le dio un reconocimiento internacional inusitado, conociéndose su obra pictórica por toda Europa y América.

Gran parte de su éxito internacional sin precedentes, también provino de su exposición en Nueva York en 1909, con obras como “Sol de tarde” o “Nadadores”, entre otras muchas.

También triunfó en 1911, en el Museo de Arte de San Luis y en el Instituto de Arte de Chicago. En noviembre de ese mismo año firmó un encargo para la Sociedad Hispánica de América, por el que realizaría catorce murales, dedicados a las Regiones de España, que decorarían las salas de la institución.

En 1914 fue nombrado académico y, cuando terminó los trabajos para la Hispanic Society, trabajó como profesor de composición y color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid.

Durante su trayectoria, Joaquín Sorolla acumula gran cantidad de premios y honores, tanto en España como en el extranjero, siendo uno de los pintores españoles más reconocidos tanto dentro como fuera de nuestro país, y está considerado como uno de los más grandes maestros de la pintura española de finales del siglo XIX y primeros del XX.

 

“El baño del caballo” (1909)

Este lienzo forma parte de la serie de escenas de la playa de El Cabañal de Valencia que realiza Sorolla en el verano de 1909, y es uno de los cuadros más populares del pintor.

Vemos aquí al Sorolla más conocido, el de la sinfonía de blancos y azules, que reina en los cuadros de este año, como el “Paseo a orillas del mar”.

 

“Saliendo del baño” (1915)

Pintado en el verano de 1915 en Valencia, muestra a una mujer sosteniendo en brazos a un niño desnudo al que envuelve en una tela blanca.

El tema de la salida del baño y la aparición de telas blancas con las que experimentar con la luz y el color se hicieron frecuentes en la producción del pintor, quien hizo numerosas versiones, animado por la buena acogida que el asunto suscitaba, pero también por el interés visual que el tema le brindaba, al ofrecer en una misma escena trozos de luz deslumbrante junto a otros de luz tamizada por las telas, brillos y reflejos sobre el agua y las pieles mojadas, y efectos espectaculares de color sobre los blancos, donde la mirada de Sorolla descubre azules, amarillos, verdes y malvas.