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Hª FERROCARRIL - TGVID92910068

Hª FERROCARRIL - TGV

16,94 €  

14,00 €   * IVA no incl.

126  Disponible

 


Para el año 2021, aprovechando que se celebra el Año Europeo del Ferrocarril y el 80º Aniversario de Renfe, la FNMT-RCM emite una colección de 20 monedas dedicada a la Historia del Ferrocarril, con el fin de hacer llegar a nuestros clientes la evolución de uno de los medios de transporte más importantes de la Humanidad.

La Colección consta de veinte monedas. Las quince primeras emitidas en 2021 y las cinco restantes en el año 2022.

En el anverso se reproduce en colores una imagen de la locomotora del Train Grand Vitesse. Por encima de la imagen central la leyenda TGV – TRAIN GRAND VITESSE. En la zona exterior de la moneda aparecen motivos que recuerdan las formas de los raíles del ferrocarril.

En el reverso (común a todas las piezas), dentro de un círculo central aparece la leyenda HISTORIA DEL FERROCARRIL; debajo, el valor de la moneda 1,5 EURO. Fuera del círculo central, se reproduce una imagen de una vía férrea.
 

 

Información de la Moneda
Serie Historia del Ferrocarril  
Año Emisión 2021  
Color Sí  
Diámetro (mm) 33  
Valor Facial (Euro) 1.5
Metal Cuproníquel  
Peso (g) 15  
Tirada (unds.) 7.000  

Tráins à Grande Vitesse (TGV)

Año de fabricación: 1978

País: Francia

Tracción: Eléctrica AVE

Transporte: Viajeros

Peso adherente: 194 T

Longitud total: 200,190 m

Carga máxima por eje: 16,1 T

Velocidad máxima: 270 km/h

Potencia motores: 704 CV (525 kW)

Tensión: 1.500 cc – 25 kV 50 Hz ca

  En Europa, fue en Francia donde se iniciaron los primeros ensayos para construir un ferrocarril de alta velocidad, cuya culminación llegó en 1981 cuando se inauguró el TGV-Sudeste en el tramo París-Lyon, si bien entró en servicio completamente en 1983. En concreto, fueron los problemas de saturación del tráfico surgidos en la línea París-Lyon-Mediterranée (PLM) lo que empujó a la SNCF a construir una nueva línea ferroviaria donde los trenes pudieran alcanzar velocidades superiores a los 300 km/h.

Tras una primera experiencia ensayada a mediados de los años sesenta con trenes de turbina, el Gobierno francés, obligado por las circunstancias financieras que comportaba y por la incipiente crisis económica, optó por la tracción eléctrica para incrementar el servicio entre la capital gala y de Lyon.

            En 1978 los ferrocarriles franceses recibieron los primeros convoyes, en concreto, un automotor cuyo diseño se inspiraba en su predecesor de turbina de gas y cuya potencia alcanzaba los 8.450 CV (6.300 kW). Alsthom se encargó de fabricar los coches automotores en Belfort y los coches remolques en La Rochelle.

Seis de las unidades fabricadas eran polivalentes para alimentarse a 1.500 V en corriente continua y a 15.000 V en corriente alterna, yendo cada unidad motor dotada con un transformador con rectificador independiente de tiristores para cada uno de ellos. Así se pretendía asegurar que no se pudiera producir el fallo de más de un motor a la vez, y que los tiristores actuasen como chópers para controlar el voltaje del motor en corriente continua.

            Cada unidad del TGV se formaba por dos automotores articulados, cuyos extremos adyacentes se montan sobre un bogie común. El tren sumaba ocho coches articulados con un coche motor en cada extremo aerodinámico con ejes Bo-Bo y motores eléctricos montados en la carrocería. Y contaba, además, con un sistema dinámico, disco y zapata de freno, utilizándose, respectivamente, para la circulación por encima de los 300 km/h y para limpiar las llantas de las ruedas. Inició su andadura comercial con una velocidad máxima de 270 km/h.