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TESOROS MUSEOS II (2014) EL GRECO 8 REALESID92847013
TESOROS MUSEOS II (2014) EL GRECO 8 REALES

60,50 €  

50,00 €   * IVA no incl.

16  Disponible
Todas las obras reproducidas en esta II Serie, se conservan en el Museo Nacional del Prado, excepto la obra titulada "El Expolio de Cristo", realizada entre 1577 y 1579 por Domenicos Theotocopoulos, El Greco, que se conserva en la S. I. Catedral Primada de Toledo.

Todas las obras que se reproducen en esta I Serie, se conservan en el Museo Nacional del Prado.

En el anverso se reproduce una imagen de la obra titulada "El Expolio de Cristo".

En el reverso se reproduce una imagen de la obra titulada "La Trinidad", realizada entre 1577 y 1579 por Domenicos Theotocopoulos, El Greco, que se conserva en el Museo Nacional del Prado.
Información de la Moneda
Serie TESOROS DE MUSEOS ESPAÑOLES  
Métrica 8 REALES  
Año Emisión 2014  
Calidad PROOF  
Diámetro (mm) 40  
Valor Facial (Euro) 10
Pureza (‰) 925  
Metal PLATA  
Peso (g) 27  
Tirada (unds.) 7.500  

El Expolio es un cuadro pintado por El Greco (Domenikos Theotokopoulos, 1541-1614) para la Sacristía de la Catedral de Toledo. Fue realizado entre los años 1577 y 1579 y se conserva todavía en la Sacristía de la Catedral de Toledo, España. En 2013 fue restaurado en los talleres del Museo del Prado.
Según Cossío, este cuadro es el más poético y de expresión más elevada del artista, suponiendo un momento cumbre de su producción.
Se trata de uno de los primeros trabajos en Toledo, junto a las pinturas del retablo de Santo Domingo el Antiguo, recién llegado de Italia.
El motivo del cuadro encargado por el cabildo, El Expolio, es el momento inicial de la Pasión en el que Jesús es despojado de sus ropas. El pintor se inspiró en un texto de san Buenaventura. En la parte inferior izquierda colocó a la Virgen, María Magdalena y María Cleofás, mientras que en la parte superior por encima de la cabeza de Cristo situó a gran parte del grupo que lo escoltaba.
El cabildo no aceptó esta composición, consideró que eran impropiedades que oscurecían la historia y desvalorizaban a Cristo, encontrando teológicamente injustificable que las cabezas de la escolta sobrepasasen la de Cristo.
La Trinidad
El Padre Eterno, tocado con mitra oriental, recoge en su regazo el cuerpo de Cristo. Sobre su cabeza aparece la paloma del Espíritu Santo, mientras seis ángeles mancebos rodean la escena. A los pies de Jesús y bajo el manto de Dios Padre, aparecen varias cabezas de querubines.
Basada en un grabado de Alberto Durero, es uno de los primeros encargos de El Greco en Toledo. El artista armoniza los conceptos de dibujo y color desarrollados respectivamente en el foco romano y veneciano. En los diferentes colores de los mantos destaca la contrastada gama de su paleta, que entronca con la de Tintoretto. También se pueden apreciar ecos de la obra de Miguel Ángel en la vigorosa anatomía de Jesús.
La obra fue pintada para el ático del retablo del altar mayor de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, por encargo de Diego de Castilla, deán de Toledo y albacea de doña María de Silva, enterrada en el convento. Fue adquirida en 1832 por Fernando VII al escultor Valeriano Salvatierra.
El Greco
Doménikos Theotokópoulos, (Candía, 1541 - Toledo, 1614), conocido como el Greco, fue un pintor del final del Renacimiento que desarrolló un estilo muy personal en sus obras de madurez.
Hasta los 26 años vivió en Creta, donde fue un apreciado maestro de iconos en el estilo posbizantino vigente en la isla. Después residió diez años en Italia, donde se transformó en un pintor renacentista, primero en Venecia, asumiendo plenamente el estilo de Tiziano y Tintoretto, y después en Roma, estudiando el manierismo de Miguel Ángel. En 1577 se estableció en Toledo (España), donde vivió y trabajó el resto de su vida.
Su obra se compone de grandes lienzos para retablos de iglesias, numerosos cuadros de devoción para instituciones religiosas -en los que a menudo participó su taller- y un grupo de retratos considerados del máximo nivel. En sus primeras obras maestras españolas se aprecia la influencia de sus maestros italianos. Sin embargo, pronto evolucionó hacia un estilo personal caracterizado por sus figuras manieristas extraordinariamente alargadas con iluminación propia, delgadas, fantasmales, muy expresivas, en ambientes indefinidos y una gama de colores buscando los contrastes. Este estilo se identificó con el espíri tu de la Contrarreforma y se fue extremando en sus últimos años.
Actualmente está considerado uno de los artistas más grandes de la civilización occidental. Esta alta consideración es reciente y se ha ido formando en los últimos cien años, cambiando la apreciación sobre su pintura formada en los dos siglos y medio que siguieron a su muerte, en que llegó a considerarse un pintor excéntrico y marginal en la historia del arte.