MONEDA CASTILLOS - HIMEJIID92930063
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre presenta una nueva serie de monedas de colección dedicada a los “Castillos del Mundo”. Ha resultado difícil realizar la selección, teniendo en cuenta que sólo en España hay registrados más de 10.000 castillos, por lo que hemos contado con la colaboración de la Asociación Española de Amigos de los Castillos para una adecuada elección de los castillos a representar.
La colección está compuesta por dieciséis monedas, que se pueden adquirir individualmente, en colección completa y por series de cuatro monedas cada una.
En el anverso se reproduce en colores una imagen del castillo de Himeji, ubicado en la localidad japonesa del mismo nombre. Conocido también como el «castillo de la garza blanca», se ha designado Tesoro Nacional de Japón y Patrimonio Mundial. Es uno de los 12 castillos originales que quedan en Japón, por lo que es indispensable para aquellos interesados en la historia del país.
En el reverso (común a todas las piezas), dentro de una zona circular central, aparece el valor de la moneda 1,5 EURO; a su derecha, la marca de Ceca; en la parte inferior, la leyenda CASTILLOS DEL MUNDO. Rodea las leyendas de la zona central una alegoría a la estructura de los castillos.
| Serie | Castillos Del Mundo |
| Año Emisión | 2023 |
| Color | Sí |
| Diámetro (mm) | 33 |
| Valor Facial (Euro) | 1.5 |
| Metal | Cuproníquel |
| Peso (g) | 15 |
| Tirada (unds.) | 5.000 |
Castillo de Himeji
En la ciudad costera japonesa de Himeji, visible desde casi toda la población por su emplazamiento en el monte Himeyama, una colina en medio de la población, se levanta el castillo homónimo, declarado por la Unesco en 1993 como Patrimonio Mundial.
Su origen hay que buscarlo en la Edad Media. Fue Akamatsu Sadanori quien mandó construirlo en 1346, si bien posteriormente fueron añadiéndose nuevas edificaciones, y modificándose otras, por parte de los distintos clanes y señores feudales que gobernaron en la región, hasta completar su estado actual, un conjunto de más de 80 edificaciones, que hacen del Castillo de Himeji una obra cumbre de la arquitectura en madera.
Estamos ante uno de los pocos castillos de Japón que se han conservado prácticamente intactos desde su creación, ya que se libró de los frecuentes terremotos que asolan esa zona del mundo y de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, a lo que ayudó sin duda que el castillo se oscureciese para evitar su localización por los aviones enemigos, con la fortuna que una bomba incendiaria que cayó en la torre principal no llegó a estallar.
En los terrenos interiores del castillo, la proliferación de muros y murallas, puertas, caminos serpenteantes, pasadizos y escaleras, hacen que sea fácil perderse a pesar de la señalización, conformando todo ello un complicado diseño defensivo, laberíntico en ocasiones, construido claramente con la intención de generar confusión a un hipotético invasor. Como curiosidad, destacan los 997 huecos o sama, distribuidos por todas las murallas y muros del complejo, hechos con distintas formas (rectangulares, cuadradas, triangulares y redondas) para poder introducir por ellos diversas armas.
El castillo de Himeji es del tipo hirayamajiro, es decir, que está ubicado sobre una colina rodeada de llanura. Su torre principal, o tenshu, es la imagen más conocida del castillo, con seis plantas, una de ellas subterránea, y para acceder a su interior hay que hacerlo descalzo.
Construida originariamente en 1580 por Toyotomi Hideyoshi, fue luego desmantelada y vuelta a construir poco después. Levantada sobre el monte Himeyama, que se encuentra a 46 metros sobre el nivel del mar, la torre añade otros 46 metros, con lo que el castillo se eleva a un total de 92 metros sobre el nivel del mar, presidiendo así la ciudad desde su privilegiada atalaya.
Es el castillo más visitado de todo el Japón y uno de los más bellos tras la restauración a la que fue sometido durante seis años en fechas recientes, y forma parte del grupo de “Tres Famosos Castillos” de Japón, junto con el de Matsumoto y el de Kumamoto, siendo habitual su aparición en películas y series televisivas ambientadas en el país del sol naciente.
El brillante e inmaculado color blanco de sus muros, hechos con un material ignífugo, hace que en ocasiones se le denomine como el “Castillo de la Garza Blanca”.