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EXPOSICIÓN ANTONIO SAURAID91302024

EXPOSICIÓN ANTONIO SAURA

36,00 €  

34,62 €   * IVA no incl.

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Nacido en Huesca el año 1930, su interés por la pintura y la escritura nació durante la convalecencia de una larga enfermedad juvenil. Con ocasión de su primera exposición en Madrid, en 1951, publicó el manifiesto "Programio", dentro de esa concepción surrealista del arte, de la que son ejemplo sus obras El marqués de Sade y una adolescente virgen (1947) o las series sobre Constelaciones. De 1953 a 1955 se instaló en París, donde participaba en las actividades del grupo surrealista y su obra recibió la influencia de artistas como Miró, Ernest Tanguy o Man Ray.

En 1957, junto con varios críticos y artistas como Millares, Feito y Canogar, fundó en Madrid el grupo "El Paso", uno de los movimientos realmente vanguardistas de la España de la postguerra que propugnaba un nuevo lenguaje gestual cercano al informalismo. Saura fue uno de los primeros en utilizar el lenguaje del expresionismo abstracto en su serie Castellana (1954), al tiempo que comenzaba sus primeras series dentro de la figuración expresionista, que serían el punto de arranque de su obra de madurez.

En su serie de los Retratos imaginarios, Antonio Saura redujo la figura a esquemas elementales. Esta operación inscrita dentro de la corriente neofigurativa de principios del 60, que, sin renunciar a los hallazgos plásticos del Informalismo, intentaba recuperar la representación icónica. El Retrato imaginario de Brigitte Bardot, con los de Felipe 11y Rembrandt el Viejo, forma parte de la curiosa galería sauriana. En 1958 comenzó a trabajar en obra gráfica y en 1964 dejó de pintar sobre tela por un largo tiempo, dedicándose por entero a la obra en papel, parte de la cual pudo admirarse en la exposición antológica que le dedicó el Museo Casa de la Moneda. De nuevo en óleo, realiza la serie Dora Maar (1983) y un conjunto de grandes pinturas, Iniciación a la creación (1985), entre otras. Saura fue también un estudioso del arte, que analizó obsesivamente la obra de Goya, y en especial El perro que decoraba una de las paredes de la Quinta del Sordo, figura sobre la que ha realizado una y otra vez estudios y series.

Su trayectoria artística se vio jalonada con galardones como el Premio Guggenheim (1960), el Premio Carnegie (1964), el título de Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés (1981), la medalla de oro de la ciudad del Ayuntamiento de Huesca (1982) o el Premio Aragón Gaya (1996) que le concedió el Gobierno de Aragón en su primera edición. Falleció en Cuenca, en 1998.

[22 x 27,5 cm., 294 págs., ilustraciones, col.]

Nacido en Huesca el año 1930, su interés por la pintura y la escritura nació durante la convalecencia de una larga enfermedad juvenil. Con ocasión de su primera exposición en Madrid, en 1951, publicó el manifiesto "Programio", dentro de esa concepción surrealista del arte, de la que son ejemplo sus obras El marqués de Sade y una adolescente virgen (1947) o las series sobre Constelaciones. De 1953 a 1955 se instaló en París, donde participaba en las actividades del grupo surrealista y su obra recibió la influencia de artistas como Miró, Ernest Tanguy o Man Ray.

En 1957, junto con varios críticos y artistas como Millares, Feito y Canogar, fundó en Madrid el grupo "El Paso", uno de los movimientos realmente vanguardistas de la España de la postguerra que propugnaba un nuevo lenguaje gestual cercano al informalismo. Saura fue uno de los primeros en utilizar el lenguaje del expresionismo abstracto en su serie Castellana (1954), al tiempo que comenzaba sus primeras series dentro de la figuración expresionista, que serían el punto de arranque de su obra de madurez.

En su serie de los Retratos imaginarios, Antonio Saura redujo la figura a esquemas elementales. Esta operación inscrita dentro de la corriente neofigurativa de principios del 60, que, sin renunciar a los hallazgos plásticos del Informalismo, intentaba recuperar la representación icónica. El Retrato imaginario de Brigitte Bardot, con los de Felipe 11y Rembrandt el Viejo, forma parte de la curiosa galería sauriana. En 1958 comenzó a trabajar en obra gráfica y en 1964 dejó de pintar sobre tela por un largo tiempo, dedicándose por entero a la obra en papel, parte de la cual pudo admirarse en la exposición antológica que le dedicó el Museo Casa de la Moneda. De nuevo en óleo, realiza la serie Dora Maar (1983) y un conjunto de grandes pinturas, Iniciación a la creación (1985), entre otras. Saura fue también un estudioso del arte, que analizó obsesivamente la obra de Goya, y en especial El perro que decoraba una de las paredes de la Quinta del Sordo, figura sobre la que ha realizado una y otra vez estudios y series.

Su trayectoria artística se vio jalonada con galardones como el Premio Guggenheim (1960), el Premio Carnegie (1964), el título de Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés (1981), la medalla de oro de la ciudad del Ayuntamiento de Huesca (1982) o el Premio Aragón Gaya (1996) que le concedió el Gobierno de Aragón en su primera edición. Falleció en Cuenca, en 1998.

[22 x 27,5 cm., 294 págs., ilustraciones, col.]